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Bienvenidos a nuestro blog. Os contamos y os escuchamos. De mayores vamos a ser un semanario digital. Puedes leer nuestros primeros artículos en via52.com

14 de Mayo de 2012 :: 6:51pm

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Marcha del 12 de mayo, Madrid. Foto: Colectivo Provisionart

Marcha del 12 de mayo, Madrid. Foto: Colectivo Provisionart

10 de Mayo de 2012 :: 12:46am

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El número 11 de Vía52 que hemos publicado este miércoles pretende ser una mirada al pasado que sirva para recordar lo que sucedió en España el domingo 15 de mayo de 2011. Una fecha en la que los ciudadanos se lanzaron a la calle para pedir un cambio político y económico ante la situación de crisis económica e institucional. Para este número hemos contado con la colaboración de los lectores haciéndonos llegar fotografías que ellos mismos sacaron esos días en las diferentes manifestaciones que se sucedieron por todo el país. Con esas imágenes hemos compuesto un collage para la portada. Además, los periodistas @Rojovegas, @Cesartuit y @Ragarhem dan su particular visión por el aniversario del nacimiento del movimiento 15-M.

El número 11 de Vía52 que hemos publicado este miércoles pretende ser una mirada al pasado que sirva para recordar lo que sucedió en España el domingo 15 de mayo de 2011. Una fecha en la que los ciudadanos se lanzaron a la calle para pedir un cambio político y económico ante la situación de crisis económica e institucional. Para este número hemos contado con la colaboración de los lectores haciéndonos llegar fotografías que ellos mismos sacaron esos días en las diferentes manifestaciones que se sucedieron por todo el país. Con esas imágenes hemos compuesto un collage para la portada. Además, los periodistas @Rojovegas, @Cesartuit y @Ragarhem dan su particular visión por el aniversario del nacimiento del movimiento 15-M.

8 de Mayo de 2012 :: 2:13pm

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#hace52semanas (Foto de fondo: marcp_dmoz en FlickR)

#hace52semanas (Foto de fondo: marcp_dmoz en FlickR)

7 de Mayo de 2012 :: 5:06pm

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#hace52semanas

Han pasado 52 de semanas desde que pasaran un montón de cosas. El domingo 15 de mayo de 2011 se celebraron en muchas ciudades españolas manifestaciones reclamando un cambio político y económico ante la situación de crisis económica e institucional. La acampada de esa noche en la madrileña Puerta del Sol y el posterior desalojo dieron lugar en los días posteriores a una protesta civil multitudinaria que sentó las bases del llamado movimiento 15m.

El pueblo contra el invierno (por Javier Rada)

En Via 52 publicamos esta semana un nuevo número dedicado a este aniversario y a la nueva oleada de protestas que se avecina desde el próximo sábado. Y como el movimiento es de todos queremos contar con todos para nuestra portada: envíanos tus fotos del 15M por email (consigna@via52.com), por twitter (con el hashtag #hace52semanas) o en los comentarios de esta entrada para recordar lo de hace un año y el camino recorrido desde entonces. De todos, entre todos y para todos.

El miércoles, #hace52semanas y muchas más cosas.

4 de Mayo de 2012 :: 1:33pm

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Por Manu Tomillo

Por Manu Tomillo

1 de Mayo de 2012 :: 6:32pm

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Un nuevo modelo

Hoy es 1 de mayo, día del trabajador, una especie en vías de extinción. Cuando en 2008 la crisis de los créditos subprime terminó una vez más con el ensueño de que el sistema es perfecto y se autorregulaba, pronto se comenzaron a lanzar mensajes sobre la refundación del capitalismo, el camino hacia un nuevo modelo y la exigencia de responsabilidades, como ocurre cíclicamente en cada crisis mundial, aunque entonces ya se barruntaba la sospecha de que se iba a aplicar aquel viejo aforismo de Lampedusa, según el que hay que cambiar algunas cosas para que todo siga igual.

Lejos de cuestionar el sistema; la política e ideología neolibreal que ha llevado al mundo a su mayor crisis reciente, la solución que se nos ha ofrecido ha sido exactamente la contraria: reforzar los mecanismos y resortes de aquellos agentes que provocaron la recesión para consolidarles más aún en su situación hegemónica; seguir a pies juntillas su receta para salir de la crisis.

Esta política de poner a la zorra a cuidar de las gallinas ha servido de paso de coartada perfecta a todos los gobiernos, que en su cruzada de recortes de derechos, libertades y prestaciones sociales no han dudado en presentarse como víctimas, actores obligados en una crisis que les es ajena. Si las agencias de calificación atacan la deuda nacional, la única solución es seguir los dictados de estas mismas agencias para reordenar la economía y dejar así satisfecho a ese sujeto etéreo que se ha denominado ‘los mercados’, el Leviatán al que se culpa de todo sin que a nadie le apetezca poner cara, sujeto o nombre.

Desde que la crisis de las hipotecas marcó desde el punto de vista histórico el comienzo de la crisis global, se impuso con sorprendente sencillez la tesis de que la única solución para paliar los problemas del neoliberalismo era más neoliberalismo aún. Incluso la izquierda, en una sorprendente espiral del silencio, pareció aceptar en buena parte el falso silogismo.

De pronto se comenzaron a poner en manos de los bancos fondos de rescate con cargo a las arcas públicas, en lugar de impulsar una banca con el mismo apellido, se comenzó a demonizar el déficit en la misma sociedad que pocos años antes (meses, incluso) defendía las bondades del crédito como modo de vida y se lanzó una consigna clara: se han cometido muchos excesos y ahora toca pagarlos. La segunda parte del mensaje, la que se reservaban ‘los mercados’ y sus portavoces, era que se iban a hacer cargo de la factura los de siempre, mientras que las grandes fortunas no iban sino a incrementarse aún más. Así es como se ha dinamitado la clase media, que por cierto es la que da estabilidad y hace crecer una sociedad, y se ha condenado a la miseria absoluta a los menos favorecidos. Como ejemplo, un dato revelador: mientras que en 2011 la venta de vehículos descendió  en España casi un 20% en un sector sumido ya en una profunda crisis, la de automóviles de lujo aumento en un 83%.

En plena regresión a principios del siglo XIX, conforme la terca realidad ha negado los postulados mesiánicos de la Escuela de Chicago, que se han demostrado tan inútiles para combatir la crisis como efectivos para consolidar el poder y riqueza de sus padrinos ideológicos, el discurso único se ha comenzado a cuestionar. Cuando la indignación de Stephane Hessel alumbró el 15-M y un nuevo movimiento social a escala mundial, me sorprendió que pasara mucho más inadvertida otra publicación mucho más técnica y que, desde otra perspectiva, aborda la misma realidad y cuestiona más aún el presunto modelo único global: el Manifiesto de economistas aterrados, nacido en Francia y que como tal sigue recabando adhesiones de técnicos y especialistas.

A través de un decálogo, niega los sofismas que se han consolidado en la agenda mediática y estatal. Los dos primeros, que los mercados son eficientes y que favorecen el crecimiento económico. Propone a cambio un nuevo modelo basado en el reparto de la riqueza, la soberanía y la recuperación de los mecanismos de control para  paliar una crisis económica que nació, no lo olvidemos, como crisis financiera consecuencia de la especulación en todos los ámbitos. Islandia es un ejemplo esclarecedor: una economía que, obviando todas las recetas que se han pretendido imponer, ha optado por la persecución fiscal y penal contra los especuladores, ha sentado políticos y banqueros en el banquillo y ha conseguido salvar su crisis combatiendo los factores que la provocaron, no consolidándolos.

Mientras los islandeses estaban en aquella tarea, el resto de Europa se afanaba en hacer justo lo contrario con una peregrina excusa: “Es la única solución para evitar la intervención, o una segunda intervención”, otro axioma que se ha revelado falso. “Si no se aprueba esta reforma laboral (y después la siguiente), en España vamos a llegar a los cinco o seis millones de parados”, se decía también. Pues bien, a pesar de seguir a pies juntillas todas las consignas presuntamente infalibles e inevitables, en esa cifra estamos. Como Grecia en su segundo rescate.

Cuando Marx dijo que “el capitalismo lleva en su interior el germen de su propia autodestrucción” lo que no se imaginaba es que para evitarla se iba a proponer más capitalismo aún. El mundo es un cirrótico al que se quiere recuperar a base de grandes dosis de alcohol etílico. Cuando muera, la industria espirituosa se habrá forrado, pero ¿a quién le venderá entonces sus productos?

Por Aser Falagán

27 de Abril de 2012 :: 8:11pm

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Otro viernes negro… y van unos cuantos

Hoy hemos recibido el mazado de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre del año. Se trata de la EPA en la que se notan los primeros efectos de la ‘contrarreforma’ laboral del Gobierno del Partido Popular. Los datos son demoledores, el paro se sitúa en 5.639.000 personas, lo que deja un porcentaje de 24,44%. Dan como resultado el peor primer trimestre desde el inicio de de 2009.

Entre enero y marzo de 2012 se han destruido 374.000 empleos en España, lo que provoca que la población ocupada alcance las 17.433.000 personas, tres millones y medio menos que en 2007.

Para el Gobierno es un “mal dato”, pero según la neolengua utilizada por el Secretario de Estado de Empleo, habla de “estabilización del deterioro”, lo que viene a decir, de manera sutil, que se va a seguir destruyendo empleo.

La reforma laboral que iba a crear empleo, aunque después de promulgada, hasta algunos altos responsables del Partido Popular decían que esta medida “por sí sola” no iba a generar mayor actividad en cuanto a contratación se refiere, se estrena en cuanto a datos de la EPA se refiere con un porcentaje de parados que nos acerca al máximo histórico de 1994 de 24,55% de la población activa desempleada.

Así vemos que la reforma laboral lo único que ha provocado, hasta ahora, son cierres de empresas y ERE masivos, como el sangrante caso del cierre de la planta de Aranjuez de Unilever España, en la que la empresa holandesa reconocía que tomaba esta decisión por las posibilidades que le ofrecía la reforma laboral. O el aumento en un 23% de los ERE en la comunidad de Madrid tras la entrada en vigor de la reforma. Unos expedientes de regulación de empleo que han afectado a más de 5.200 trabajadores en la comunidad.

Pero, por si fuera poco, el ‘viernes negro’ del empleo se ha completado con el anuncio por parte del Ministro Luis De Guindos de la subida de varios impuestos indirectos, incluido el IVA, para el año que viene. El IVA fue el caballo de batalla de insignes figuras del Partido Popular como María Dolores de Cospedal o Esperanza Aguirre, ésta última llegó a impulsar una campaña de ‘desobediencia civil’ contra el pago del Impuesto sobre el Valor Añadido en la Comunidad de Madrid.

Los impuestos indirectos son los impuestos más insolidarios que existen, porque no discriminan por rentas, gravan directamente al consumo. En un país con paro creciente y con recortes masivos en servicios básicos, la renta de las clases medias y trabajadoras disminuye cada mes, si ahora, la idea para salir de la crisis es gravar directamente al consumo, el círculo vicioso de la recesión no tiene visos de acabar pronto.

Austeridad, recortes, insolidaridad…hasta el abismo final.

Por Raúl García Hémonnet

26 de Abril de 2012 :: 4:25pm

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Conejillos de indias

Ensayo y error. Así parecen decidir los líderes políticos europeos, y por extensión los españoles, como regir el destino del continente. Desde el pasado año, y muy especialmente en los primeros meses de 2012, la Unión Europea viene defendiendo la consigna alemana de la austeridad como auténtico dogma de fe de la recuperación económica de los Estados más castigados, entre los que se encuentra España. Recortes drásticos en el gasto público sin importar el efecto en el grueso de la sociedad, dejando cojos sistemas vitales para el futurode un país como Sanidad y Educación bajo la bandera de la inevitabilidad. Un Partido Popular esclavo de los designios de Angela Merkel, y encantado de poder poner en marcha toda su ideología disfrazada de pragmatismo, ha sido el encargado de repetirnos hasta la saciedad que no existe otro camino para la salvación.

La política de austeridad no es de Merkel, es de toda la UE”, dice Rajoy. Miente. Sin ir más lejos, Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, planea una cumbre extraordinaria para dar la vuelta a la tortilla económica y tomar medidas que favorezcan el crecimiento. El primer ministro Italiano, el tecnócrata Mario Monti, también se suma a la idea: “las reformas estructurales por sí solas nunca traerán crecimiento”. Desde Estados Unidos ya se habla del “suicidio europeo”. El mismísimo New York Times titulaba un editorial “Sobredosis de dolor en España”, con el cada vez más recurrente y apropiado juego de palabras ‘Pain-Spain’.  Por su parte, François Hollande, el más que probable futuro Presidente de la República Francesa, parece la principal esperanza para romper el eje franco-alemán, el temido ‘Merkozy’: no saldremos de la crisis “si no hay un paquete de crecimiento”.

“Hay muchos presidentes conservadores que también esperan mi victoria”, dice el socialista galo. La austeridad, que ya comenzara a aplicar el PSOE en su última etapa al frente del Gobierno con pésimo resultado, ha quedado desestimada como camino viable. Pese a todo, Alemania y Francia se niegan a bajarse del burro. Hollande, por tanto, es la única esperanza si Rajoy y compañía quieren evitar que el grueso de la población se rebele ante sus ataques al estado de bienestar.

Lo verdaderamente lamentable es que hayamos tenido que sufrir recortes de espectacular calado para que la casta política llegue a la conclusión de que “no funciona”. Prueban, experimentan ideas sobre un pueblo mayoritariamente sumiso hasta que demuestran su incapacidad. Es entonces, al acabar los conejillos de indias anémicos y desnutridos, cuando deciden que, quizá, para crecer no sirva con recortar. Bravo.

Por Guillermo San Emeterio

25 de Abril de 2012 :: 5:06pm

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La publicidad ha conseguido insertar con éxito la etiqueta low-cost en nuestros hábitos consumistas, es decir, en el corazón de nuestras vidas. En el número 10 de #vía52, Vida Low-cost, los periodistas David Rojo, Javier Sakona y Jon Juanma analizan la influencia de este nuevo fenómeno en nuestra sociedad. Ha colaborado también el fotógrafo cántabro Joaquín Gómez Sastre, la fotografía de portada es obra de Andrés Hermosa. Si quieres opinar -¡lo deseamos!- la etiqueta en twitter es #vidalowcost

La publicidad ha conseguido insertar con éxito la etiqueta low-cost en nuestros hábitos consumistas, es decir, en el corazón de nuestras vidas. En el número 10 de #vía52, Vida Low-cost, los periodistas David Rojo, Javier Sakona y Jon Juanma analizan la influencia de este nuevo fenómeno en nuestra sociedad. Ha colaborado también el fotógrafo cántabro Joaquín Gómez Sastre, la fotografía de portada es obra de Andrés Hermosa. Si quieres opinar -¡lo deseamos!- la etiqueta en twitter es #vidalowcost

24 de Abril de 2012 :: 9:43am

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Harto de esta guerra

“Pero, verás, no soy yo, no es mi familia.
En tu cabeza, en tu cabeza están luchando.
Con sus tanques, con sus bombas
Y con sus bombas y sus pistolas.
En tu cabeza, en tu cabeza, están llorando…

(…)

Es la misma vieja melodía desde 1916.
En tu cabeza, en tu cabeza todavía siguen luchando (…)”.

El trauma de una guerra inacabada de la que no se habla honestamente está descrito con exactitud en la letra de esta canción de los Cranberries en los ’90. Cambiemos el año del Levantamiento de Pascua irlandés por 1931, 1936 o 1939 y tendremos una perfecta descripción de la carga psicológica que nos está lastrando a pesar de los grandes avances sociales que hemos logrado desde el fin de la dictadura. Es como si cada uno de nosotros cargara con un peso en la cabeza que le impidiera relacionarse libremente con los demás.

Y estoy harto. Estoy harto de que categorizar inconscientemente a nuestro interlocutor en un bando o en otro impida que hablemos con franqueza de qué está pasando en realidad en España, nuestro país, por miedo a “reabrir heridas” y sonar de un bando o de otro. Incluso estoy harto de que muchos no se sientan cómodos diciendo “España, nuestro país” por vagas razones ideológicas, nacionalismos aparte. Lo sé bien porque yo también me he sentido así. Pero es que, España, es mi país y quiero construirlo junto a todos los españoles.

Harto de oír en boca de niños y adultos anacronismos sacados de los años ’30 y carentes de mayor sentido hoy que el de identificarnos con uno de los bandos de entonces y de ahora. Harto de los bandos que nos impiden pensar porque siempre es peor que gane el otro que no reconocer que el nuestro ha cometido errores y que el bien del país que todos compartimos puede requerir cambio y alcanzar acuerdos con el otro. Harto de esos bandos.

Harto de ser un rojo rodeado de fachas; así, sin término medio, en lugar de un ciudadano capaz de discutir con otros qué hacer para lograr un objetivo común: que todos vivamos mejor en España. Harto de la estupidez supina que conlleva una izquierda que piense que todo se arregla, así en general y sin importar el problema, invirtiendo en educación y servicios sociales y haciendo pagar a los ricos y de una derecha que ni siquiera se esfuerce en disimular que, con crisis o sin ella, su solución es siempre la misma: debilitar al Estado, reforzar a las fortunas y quitar derechos.

Harto de que ninguna de las dos opciones sea democrática. Y no lo son porque, en la democracia que tan bien nos quisieron enseñar cuando la recuperamos, la clase política, sea del color que sea, tiene en mente el interés público y no permite un Parlamento sin parlamentarismo, un patio de guardería con 300 y tantos fantoches menos los de cuota regional riéndole las gracias a los dos que mandan, ni se le pasa por la cabeza interferir en los medios de comunicación públicos. Pero, sobre todo, en democracia, los gobiernos explican lo que hacen, por qué lo hacen y qué piensan hacer. Y no huyen de la prensa o le tiran comunicados como quien arroja un hueso a un perro. De lo contrario, los ciudadanos les cantan las cuarenta.

Estoy cansado y harto de que, con la que está cayendo, sigamos manteniendo esta farsa de consignas y movilizaciones en los medios y en la calle para repetirnos las viejas ideas de siempre: que tenemos razón y que los malos son los otros. Estoy cansado de la hipocresía, de la sordera, que nos impide sentarnos a hablar y de que se elogie un “pacto de silencio” como un gran logro, cuando, en el fondo, no es más que esquivar el bulto y hacer que los que vienen detrás (¡hola!) tengamos que enfrentarnos a la gangrena. También estoy harto del fatalismo y del encogimiento perezoso de hombros con que acabamos el día, echándole la culpa a los otros y regresando al estupor doméstico engañándonos con la secreta esperanza de que “ya se arreglará”.

Quiero que mis conciudadanos piensen y sean capaces de volcar el talento que tienen en organizarse para construir alternativas. Y que estas consistan en ideas que seamos capaces de explicar para que otros entiendan y no tengan que apoyarse en sobreentendidos sobre bandos que les hagan sonreír irónicamente y sentirse identificados con el suyo.

Quiero que, ahora sí, tengamos la grandeza suficiente para sentarnos juntos, reconocer que tenemos que enterrar a los muertos de una vez y llamar a la cosas por su nombre y que, sobre todo, tenemos que entender que la democracia no es otra guerra civil permanente y sin pistolas, sino un intento de ponernos de acuerdo y con buena voluntad sobre qué necesitamos para desarrollar este país y hacerlo juntos. Y que eso implica escucharnos, entendernos mutuamente y negociar lo que nos viene mejor a todos. Porque somos una inmensa mayoría de gente honesta que quiere salir adelante. Es, en definitiva, empezar a pensar qué es lo que somos, mirar al norte y dejar atrás el Duelo a garrotazos goyesco para cambiarlo por libertad, igualdad y fraternidad. De una puta vez.

Por Pablo Veyrat